Antes de ir a Tailandia, nos habíamos informado de lo que debíamos tener en cuenta si queríamos coger un taxi. Encabezaba el «Top 10» comprobar que tuvieran taxímetro y asegurarse de que lo pusieran al iniciar el trayecto. También nos habían hablado de la aplicación Grab – la versión tailandesa de lo que aquí conocemos como Uber o Cabify- y, de hecho, se convirtió en nuestra principal aliada para desplazarnos por las diferentes ciudades a las que fuimos. Pero, si te dijeran que te puedes encontrar a un taxista que no sabe llegar a un aeropuerto, ¿te lo creerías? Nosotros habríamos dicho que no, de no ser porque un día cualquiera de julio, camino hacia el aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok, pudimos comprobar en primera persona que sí era posible.