Al calor del fuego

Si hay algo que tiene la capacidad de dejarme hipnotizada es observar el fuego de una chimenea durante una noche de invierno. Ese fuego que se aviva a medida que consume la leña que lo alimenta, que va desprendiendo el calor que tu cuerpo necesita absorver para dejar de tener frío, y que te va aromatizando con ese particular olor que te traslada a un mundo paralelo. Sigue leyendo

Respondiendo a la nostalgia

La nostalgia está siendo uno de los principales retos durante el confinamiento. De repente te han aislado de personas importantes de tu entorno, personas a las que quieres, que forman parte de ti, pilares de tu vida que necesitas para seguir avanzando y sabes que, sin ellas a tu lado, seguir tu camino no es imposible, pero sí más difícil. Sigue leyendo

Lluvia confinada

Hoy ha caído lluvia. Una lluvia que limpia calles desiertas. Que busca personas a las que mojar y niños a los que contentar con sus charcos. Que echa de menos ver los paragüas que están de moda esta primavera, los chubasqueros de los más valientes y las bolsas en la cabeza de quienes todavía creen que sirven para alguna cosa. Sigue leyendo

Cielo de montaña

Lo que más me gusta de la noche en la montaña es el cielo. El cielo, con sus estrellas, que lo visten con su mejor gala para que debute ante las miradas expectantes de terrícolas que no entienden por qué su cielo de ciudad se empeña en esconderlas. Y ahí está una de esas terrícolas, notando cómo el frío empieza a calar su cuerpo, pero incapaz de apartar la mirada de esos puntos celestes que logran poner en duda que “noche” sea sinónimo de “oscuridad”.

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