Mi rincón favorito

Todos tenemos un rincón favorito en el mundo que nos hace sentir bien; que, por mucho tiempo que pases sin ir a él, cuando regresas te das cuenta que no ha dejado de esperarte; que es tal y como lo recordabas, inluso más bonito; y que sigue dispuesto a escuchar tus pensamientos una vez más, y sin más. Sigue leyendo

Reencuentro con la playa

Después de meses sin verte, ni tocarte, ni sentirte, llegó el día. Mis pies se dirigen rápidos e inquietos, pero con rumbo fijo, hacia ese paraíso anhelado que me había tenido que conformar con vivirlo únicamente a través del recuerdo. Y, por fin, ahí está, mi rincón favorito y la gran confidente de mis pensamientos: la playa.

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Al calor del fuego

Si hay algo que tiene la capacidad de dejarme hipnotizada es observar el fuego de una chimenea durante una noche de invierno. Ese fuego que se aviva a medida que consume la leña que lo alimenta, que va desprendiendo el calor que tu cuerpo necesita absorver para dejar de tener frío, y que te va aromatizando con ese particular olor que te traslada a un mundo paralelo. Sigue leyendo

Lluvia confinada

Hoy ha caído lluvia. Una lluvia que limpia calles desiertas. Que busca personas a las que mojar y niños a los que contentar con sus charcos. Que echa de menos ver los paragüas que están de moda esta primavera, los chubasqueros de los más valientes y las bolsas en la cabeza de quienes todavía creen que sirven para alguna cosa. Sigue leyendo

Cielo de montaña

Lo que más me gusta de la noche en la montaña es el cielo. El cielo, con sus estrellas, que lo visten con su mejor gala para que debute ante las miradas expectantes de terrícolas que no entienden por qué su cielo de ciudad se empeña en esconderlas. Y ahí está una de esas terrícolas, notando cómo el frío empieza a calar su cuerpo, pero incapaz de apartar la mirada de esos puntos celestes que logran poner en duda que “noche” sea sinónimo de “oscuridad”.

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