Las piezas de la vida

– ¿A dónde vamos?

– A la fábrica de la vida.

Formulando estas últimas seis palabras levantó la cabeza de nuevo e ignoró cualquier otra pregunta que le plantée para saciar mi curiosidad. ¿La vida se podía fabricar en vez de crear? ¿Dónde se encontraba aquel lugar? ¿Hablaba en serio o me estaba tomando el pelo? Con tanta duda rondando mi cabeza en corriente continua era difícil concentrarse para intentar responder al menos una, y cuando la luz ya estaba a punto de fundirse por exceso de actividad mental, un leve silbido me indicó que había llegado el momento de volver a la realidad y parar de andar.

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Vidas fragmentadas entre ventanillas

Es una mañana absolutamente normal hasta que de pronto ves que el coche de delante pone los cuatro intermitentes. La primera reacción acostumbra a ser reducir la velocidad, tratar de establecer una conexión telepática con el conductor para intentar averiguar qué emergencia puede tener el vehículo y cambiar de carril si es posible para no entorpecer la circulación. La incógnita, sin embargo, se despeja rápido cuando alzas un poco más la vista y confirmas lo que ya intuías: una larga cola de coches obstaculiza tu camino, lo que comúnmente se conoce como una caravana que probablemente hará que llegues tarde a tu destino.

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Todo viaje empieza por la maleta

Ese dulce traqueteo que suena al rozar contra el asfalto lo conozco bien. Nada más oírlo, sentimientos de alegría -por el momento-, ilusión -por la aventura- e incertidumbre -por lo que vendrá- se atrincheran en mi estómago, un ejército de sensaciones con sabor a viaje que mi cuerpo canaliza en forma de escalofrío. Sí, conozco bien ese sonido. El suave desliz de las ruedas  hacen que me transporte al destino que me espera y embarque antes de tiempo, a través de mi imaginación, una maleta llena de mucha ropa de «por si acaso», pero siempre reservando un gran hueco para guardar todas las experiencias vividas durante el viaje.

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Según mi DNI, me llamo Laia Dorca Rubio y nací en 1992. Mi identidad, sin embargo, se definiría mejor si estos datos puramente oficiales aparecieran acompañados de otros más personales como «amante de la escritura, de la naturaleza y de los libros». El primero de ellos es el que me ha llevado a crear este blog que tantas veces he diseñado en mi mente y que hasta hoy no he convertido en algo real.

DSC_0037Ya desde bien pequeña la escritura ha sido uno de los principales acompañantes en el viaje de mi vida. Lo que al principio era un simple método que me permitía plasmar en un papel las historias ficticias que se formaban en mi cabeza, más adelante se convirtió también en la forma de exteriorizar el diálogo continuo que mantienen los pensamientos con los sentimientos y viceversa. Esta afición innata es uno de los principales motivos por los que decidí estudiar periodismo, un oficio que me permite ejercitar otra de las grandezas de la escritura: traducir la realidad en un relato.

Con «Palabras cocinadas» pretendo experimentar con las palabras para crear platos reflexivos, realistas y fantásticos. No hay menú establecido ni reglas para leer este blog, tan solo espero que los platos que leas te abran el apetito para seguir degustando más. Y si quieres contactar conmigo, lo puedes hacer a través de este formulario de contacto.

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