Después de meses sin verte, ni tocarte, ni sentirte, llegó el día. Mis pies se dirigen rápidos e inquietos, pero con rumbo fijo, hacia ese paraíso anhelado que me había tenido que conformar con vivirlo únicamente a través del recuerdo. Y, por fin, ahí está, mi rincón favorito y la gran confidente de mis pensamientos: la playa.
playa
El pintor del cielo
De todos los oficios conocidos, aquel era el menos común, y también el más exclusivo. Modestamente se definía como artista, aunque por todos era sabido que aquella palabra era demasiada pequeña para tal cargo.