Reencuentro con la playa

Después de meses sin verte, ni tocarte, ni sentirte, llegó el día. Mis pies se dirigen rápidos e inquietos, pero con rumbo fijo, hacia ese paraíso anhelado que me había tenido que conformar con vivirlo únicamente a través del recuerdo. Y, por fin, ahí está, mi rincón favorito y la gran confidente de mis pensamientos: la playa.

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