Abrigos de palabras

Tenía frío, él, y sus palabras también. Por más que intentaba hablar, lo único que salía de su boca eran pequeños círculos de humo que condensaban su aliento. Viendo que cualquier esfuerzo era en vano, siguió caminando en silencio, desganado, con el único ruido como compañía de las botas al pisar aquella nieve espesa.

FullSizeRender-2Después de varios quilómetros, miró hacia arriba. Humo otra vez,  pero no de su boca. Provenía de una gran hoguera que coronaba la montaña. Se acercó de inmediato y pronto un pequeño cartel despejó sus dudas.”Aquí abrigamos palabras”, se leía en él. Con el calor del fuego el hombre pudo volver a hablar. Se sorprendió al escuchar de nuevo su voz, pues hacía años que no lograba oírla.

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