En la vida

En la vida aprendes muchas cosas. Aprendes que incluso los fuertes tienen debilidades y que todo el mundo tiene derecho a equivocarse. Aprendes que muchas personas se cruzarán en tu camino, pero sólo el tiempo tiene la respuesta a la pregunta de si seguirán caminando junto a ti o terminarán por marcharse. De estas últimas personas aprenderás que
pocas cosas son para toda la vida, y que al fin y al cabo, la vida filtra en cada paso aquello que vamos a necesitar para poder seguir avanzando. Sigue leyendo

Ventana de nubes

Son poco más de las 7 de la mañana, los resquicios de luz que se cuelan por la ventana dan la bienvenida al nuevo día, y a su vez, acompañan a los que han optado por dormitar. De hecho, ahora que me doy cuenta, soy la única persona despierta en mi vecindario temporal de tres habitantes, y por lo tanto, la única que está contemplando las vistas de esta pequeña casa: una carretera de nubes que dibuja el camino hacia la ciudad de destino: Amsterdam.
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Vidas fragmentadas entre ventanillas

Es una mañana absolutamente normal hasta que de pronto ves que el coche de delante pone los cuatro intermitentes. La primera reacción acostumbra a ser reducir la velocidad, tratar de establecer una conexión telepática con el conductor para intentar averiguar qué emergencia puede tener el vehículo y cambiar de carril si es posible para no entorpecer la circulación. La incógnita, sin embargo, se despeja rápido cuando alzas un poco más la vista y confirmas lo que ya intuías: una larga cola de coches obstaculiza tu camino, lo que comúnmente se conoce como una caravana que probablemente hará que llegues tarde a tu destino.

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Todo viaje empieza por la maleta

Ese dulce traqueteo que suena al rozar contra el asfalto lo conozco bien. Nada más oírlo, sentimientos de alegría -por el momento-, ilusión -por la aventura- e incertidumbre -por lo que vendrá- se atrincheran en mi estómago, un ejército de sensaciones con sabor a viaje que mi cuerpo canaliza en forma de escalofrío. Sí, conozco bien ese sonido. El suave desliz de las ruedas  hacen que me transporte al destino que me espera y embarque antes de tiempo, a través de mi imaginación, una maleta llena de mucha ropa de «por si acaso», pero siempre reservando un gran hueco para guardar todas las experiencias vividas durante el viaje.

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