Como una marioneta antes de acabar el año

Como una marioneta. Así me siento a escasas horas de acabar el año. De unos hilos penden todas aquellas experiencias que han llenado de vida este 2015, que han influido a ser como soy en este mismo instante, que me han enseñado a aprender un poco más de todo y de la nada. Experiencias, al fin y al cabo, que podrían incluirse en un largo etcétera en el que seguramente necesitaría robar minutos del 2016 para poderlo completar. Sigue leyendo

Lo que no vemos

Las fotografías a veces no recogen en su totalidad la belleza de lo que está contemplando el ojo humano. Sin embargo, son también una ayuda para que, pequeñas cosas que forman parte de nuestro entorno, sean más perceptibles. Esto es con lo que me he encontrado esta mañana cuando estaba dialogando con mi cámara, tratando de entender un poco más la magia que se puede lograr combinando velocidades de obturación, aperturas de diafragma e ISOs.   Sigue leyendo

En la vida

En la vida aprendes muchas cosas. Aprendes que incluso los fuertes tienen debilidades y que todo el mundo tiene derecho a equivocarse. Aprendes que muchas personas se cruzarán en tu camino, pero sólo el tiempo tiene la respuesta a la pregunta de si seguirán caminando junto a ti o terminarán por marcharse. De estas últimas personas aprenderás que
pocas cosas son para toda la vida, y que al fin y al cabo, la vida filtra en cada paso aquello que vamos a necesitar para poder seguir avanzando. Sigue leyendo

Ventana de nubes

Son poco más de las 7 de la mañana, los resquicios de luz que se cuelan por la ventana dan la bienvenida al nuevo día, y a su vez, acompañan a los que han optado por dormitar. De hecho, ahora que me doy cuenta, soy la única persona despierta en mi vecindario temporal de tres habitantes, y por lo tanto, la única que está contemplando las vistas de esta pequeña casa: una carretera de nubes que dibuja el camino hacia la ciudad de destino: Amsterdam.
Sigue leyendo

Vidas fragmentadas entre ventanillas

Es una mañana absolutamente normal hasta que de pronto ves que el coche de delante pone los cuatro intermitentes. La primera reacción acostumbra a ser reducir la velocidad, tratar de establecer una conexión telepática con el conductor para intentar averiguar qué emergencia puede tener el vehículo y cambiar de carril si es posible para no entorpecer la circulación. La incógnita, sin embargo, se despeja rápido cuando alzas un poco más la vista y confirmas lo que ya intuías: una larga cola de coches obstaculiza tu camino, lo que comúnmente se conoce como una caravana que probablemente hará que llegues tarde a tu destino.

Sigue leyendo